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La vista, el eslabón más débil de los martenautas

22 Abr

Un problema de suma importancia de los vuelos cósmicos prolongados es el de la repercusión, en la vista de los astronautas, de los factores del espacio abierto.

Una buena vista en Marte, necesaria para evitar accidentes

Junto con los riesgos más conocidos, como cánceres, esterilidad y mutaciones genéticas, este momento influirá con seguridad en que no se realice muy pronto el vuelo a Marte. A tal conclusión llegaban especialistas de EEUU.

Médicos de Texas del Médical School, de Houston examinaron con un escáner de resonancia magnética a veintisiete astronautas que habían estado en el cosmos una media de ciento ocho días. De ellos, treces revelaron defectos diversos de la vista: inflamación del nervio ocular, adelgazamiento de la parte trasera del globo del ojo, lo que llevó a la presbicia.

(a) imagen del ojo izquierdo antes de la exposición prolongada a la microgravedad. Notemos la convexidad del globo posterior (ver las flechas). (b) imagen del ojo izquierdo después de la exposición a largo plazo a la microgravedad. Notemos la pérdida de la convexidad del borde posterior escleral (ver las flechas). (c) imagen del ojo derecho del astronauta. Notemos los dos focos bruscamente angulados (flechas largas) en la vaina del nervio óptico y posterior del aplanamiento del globo (flechas cortas).
Imágenes cortesía de la Sociedad Radiológica de América del Norte.

Los nuevos datos concuerdan con los resultados, de un examen del año pasado, de un nutrido grupo de trescientos astronautas. En el 60 % de los que habían cumplido misiones prolongadas se constataba un empeoramiento de la vista. Pero, también entre los que habían cumplido misiones de menos de un mes, en un 29 % se constataron defectos de la vista.

Los científicos se preguntan: si el medio espacial puede influir tan considerablemente sobre la vista en semanas contadas, ¿qué ocurrirá en una expedición de tres años? La mala vista será para los martenautas un escollo para cumplir las tareas más rutinarias: mirar la pantalla, o escudriñar las rocas durante el viaje por el Planeta Rojo. Sin tomar en cuenta siquiera las consecuencias de la radiación, considerando que para el momento del vuelo a Marte será encontrada la protección, el cuadro general dista de ser alegre. Pues hay que imaginarse cortos de vista en Marte, con un sistema muscular flácido y con y un sistema óseo frágil, después de la prolongada permanencia en condiciones de ingravidez.

No está claro del todo por qué ocurre esto con los ojos de los astronautas. Se piensa que el empeoramiento de la vista está vinculado, en cierta medida, a la subida de la presión interna. Y ello porque, en condiciones de ingravidez fluye más la sangre a la cabeza. En cualquier caso, los diagnósticos son peligrosos. La inflamación del nervio óptico puede llevar a la ceguera total. Pero, la presbicia en los astronautas es acompañada además con deslumbramiento de la retina, razón por lo que es difícil enmendarlo con anteojos corrientes.

Sección de un ojo humano

Hace tiempo que es conocida la influencia negativa del cosmos en la vista, señala Alexander Alexandrov, cosmonauta subdirector de la Corporación Nacional Espacial “Energía”:

—Después de los vuelos especiales decae la vista. Porque las sobrecargas influyen sobre la retina. Tienen lugar hemorragias internas, y la ingravidez empeora el abastecimiento de la sangre. En la ingravidez, el polvo va a dar a los ojos en gran cantidad, lo que más tarde repercute y se siente. La agudeza de la vista no empeora, pero los demás índices, como distinción, brillo, y las características dióptricas del ojo se degradan más rápidamente que en una persona corriente.

La catarata ocular, otro de los problemas oftalmológicos comunes de los cosmonautas

Ya hace décadas, en algunos astronautas que volaron a la Luna, se registraron cataratas, pues, bajo la influencia de las partículas galácticas pesadas, el cristalino se enturbia. Estas partículas son menores en la orbita baja, debido a que las repele el campo magnético de la Tierra. Sin embargo, ellas existen y son tomadas como destellos cuando pasan a través de la retina. No es necesario proteger especialmente los ojos de la radiación espacial, sino que urge trabajar en la creación de una defensa contra la radiación de todo el organismo. Ahora en la órbita, lo que más preocupa es el polvo en los compartimentos, explica Alexander Alexandrov:

—¿De dónde sale el polvo? De la ropa, lo que significa que hay que mejorar su calidad. De los sistemas de ventilación que lleva ese polvo de la sección de instrumentos a las habitaciones, y el polvillo va a dar a los ojos. El problema disminuirá si vamos a combatir la causa.

Los cosmonautas deben saber que después del vuelo, dentro de algún tiempo su vista va a empeorar, y ello es inevitable. Simplemente que en algunos el proceso marchará más rápidamente, en otros, más lentamente, apunta el experto.

Valeri Poliakov, observando desde un ojo de buey

El cosmonauta investigador Valeri Poliakov, discrepa de su colega. La vista es posible entrenar en el vuelo, mirando continuamente cerca y lejos a través de los ojos de buey:

—Durante mis vuelos de ocho y catorce meses y medio se realizaron investigaciones de la vista según los mismos principios que en el gabinete del oculista. Había cuadros de agudización de la vista, de sensibilidad de los colores. No encontré problemas algunos a lo largo del vuelo. En la Tierra estaba el grupo de control de mi misma edad. Pues bien, la conservación de mi vista resultó se mejor, en el vuelo de un año y medio que la de ellos. Llevaba tres pares de anteojos de distinta dioptría, de reserva, pensando que tendría que cambiarlos. No hubo tal necesidad. Los que usaba en la partida me acompañaron de vuelta.

Los científicos no consideran que el problema de la vista será un escollo para las misiones espaciales de larga duración. El problema se reducirá a la nada una vez que se resuelvan los momentos más importantes, vinculados a la radiación y a la ingravidez. No es posible escapar de esta última, pero si podría lograrse atenuar la acción perniciosa en el organismo.

 
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Publicado por en 22/04/2012 en Medicina aeroespacial

 

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