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Exposicion “Lluvias meteoricas” en Ekaterimburg

18 Abr

En los Urales no hay “Lluvias meteóricas”. Éste es el nombre de una exposición inaugurada en la ciudad de Ekaterimburgo. Cada año unos cinco mil meteoritos caen a la Tierra.

La más grande “piedra del cielo”, tal como se traduce literalmente el término “meteorito”, es el Goba en Namibia, que pesa aproximadamente sesenta y seis toneladas.

En el territorio de la Federación Rusa se encontraron en los últimos doscientos cincuenta años ciento veinticinco meteoritos. Los más interesantes pueden ser vistos en la exposición “Lluvias meteóricas” en el Museo de Geología de los Urales. Se exhiben “emisarios del cielo” de todos los tipos conocidos: los más difundidos son de piedra, de hierro y los muy raros hierro-pétreos. La perla de la exposición de Ekaterimburgo es un trozo de ciento cincuenta kilogramos del meteorito de Sukhote-Alin. Este visitante celestial de hierro tiene doscientos años más que la Tierra, hacia la cual voló un millón doscientos mil años. El director del Museo de Geología de Ekaterimburgo, Dmitri Kleiménov nos explica:

–Cuando un meteorito penetra en las densas capas de la atmósfera de la Tierra, a una altura de diez kilómetros puede estallar y caer en forma de lluvia de piedras. El meteorito recibe el nombre del lugar en que cayó. Por ejemplo, en la exposición se exhiben muestras bastante grandes del meteorito de Sukhote-Alin, que cayó en el Extremo Oriente. Es un meteorito de hierro. El hierro del meteorito se diferencian del terrestre por su elevado contenido de níquel. Las expediciones en busca de meteoritos con frecuencia se dirigen incluso a la Antártida, ya que allí, sobre la superficie del hielo, prácticamente cualquier piedra es un meteorito.

En 1994 se encontró en la Antártica un meteorito que contenía hidrocarburos, que pueden ser productos de la actividad vital de las bacterias marcianas. Un comité especial, que cuenta con una de las mejores colecciones de meteoritos de Europa, se dedica al estudio de los cuerpos celestes en la Academia de Ciencias de Rusia.

La gente de la antigüedad tenía conocimiento de los meteoritos. Para algunos pueblos eran “mensajeros de Dios”. En la Meca hay un meteorito llamado piedra negra. Se incrustó en un muro de la Kaaba, el santuario principal del Islam y los creyentes mahometanos acuden a adorarle. A propósito, aparte de las leyendas bíblicas sobre Sodoma y Gomorra, el único caso conocido de caída de un meteorito sobre un ser humano se registró el 30 de noviembre de 1954 en el Estado norteamericano de Alabama. Un cuerpo celestre de unos cuatro kilos de peso perforó el techo de la casa y de rebote pegó en la mano y la cadera de la dueña de casa Ann Hodges, produciéndole contusiones.

 
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Publicado por en 18/04/2012 en Exposiciones

 

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