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Mercurio fue empujado por un asteroide

13 Dic

Una colisión de un enorme asteroide con Mercurio dejó un cráter de cerca de mil kilómetros en la superficie del planeta y podría haber sido la causa de que el planeta adquiriera su extraña manera de girar.

Esta es una hipótesis de científicos franceses y portugueses, que publican en un artículo de la revista Nature Geoscience.

La astrofísica moderna predice que Mercurio tendría que girar en una órbita sincrónica dando siempre una de sus caras al Sol. Pero el primer planeta del Sistema Solar rota de manera extraña. Mientras da dos giros alrededor del Sol, hace tres giros alrededor de su eje.

Pero el grupo de investigadores de la Universidad Diderot de París, dirigido por Mark Wieczorek, tiene una hipótesis que explica  el fenómeno.

La mayoría de los científicos cree que al principio Mercurio rotaba muy rápidamente, pero al perder velocidad por efecto de las fuerzas gravitatorias cambió de órbita debido a la inestabilidad de su núcleo líquido. Wieczorek y sus investigadores creen que Mercurio podría haber adquirido su órbita presente como resultado del choque con un gran asteroide que hizo virar al planeta y cambió su velocidad.

Rotación de Mercurio, conocida gracias al radar de Arecibo; mientras el planeta gira dos veces en torno al Sol rota sobre sí mismo tres veces en ese periodo

Según explican los autores, durante la formación del Sistema Solar los planetas del tipo terrestre tuvieron una órbita regular o una órbita retrógrada, en la que el cuerpo celeste rota sobre su eje en dirección opuesta en relación con la rotación de la estrella.

Los científicos construyeron modelos de rotación de Mercurio en ambas órbitas y analizaron las posibles configuraciones.

Esta condición puede verse en la Luna, que siempre mantiene la misma cara orientada hacia nuestro planeta. Si el objeto no estuviera bloqueado de esta manera por las masivas fuerzas de marea, entonces también giraría alrededor de su propio eje, como lo hace la Tierra.

En otras palabras, no hay días ni noches en la Luna, sino más bien un lado de día y uno de noche. Esta situación se produce por el hecho de que los dos objetos se encuentran muy cerca entre sí.

Los astrónomos esperaban ver a Mercurio bloqueado al Sol de la misma forma, teniendo en cuenta que los dos objetos están muy cerca entre sí. En cambio, las mediciones revelaron que el planeta está girando alrededor de su propio eje tres veces en el transcurso de dos órbitas completas alrededor del Sol.

Esto significa que el planeta experimenta tres días en el transcurso de dos años. La razón detrás de esta ocurrencia ha desconcertado a los astrónomos durante muchos años y se han propuesto varias explicaciones. Sin embargo, ninguna de ellas ofrece detalles completos sobre lo que ha podido suceder, según informa Space.

Es posible que inicialmente el planeta haya sido, en realidad, bloqueada por las mareas al Sol. Los astrónomos propusieron que el planeta giraba en la dirección opuesta a la que ella viaja en la órbita del Sol. “Una vez Mercurio giraba en sintonía con el Sol, del mismo modo que hace la Luna con la Tierra”,

Los científicos dedujeron que el planeta no pudo haber salido de esta situación sin “ayuda” de otro objeto cósmico.

Según explican los investigadores, los objetos que dejaron en la superficie de Mercurio cráteres entre 250 y 450 kilómetros de diámetro (existen cerca de 40 cráteres de este tamaño) podrían haber desviado el planeta. Pero una colisión con objetos mayores, como los asteroides, podría haber provocado un brusco cambio de órbita. En la superficie de Mercurio se conocen 14 cráteres de diámetro entre 650 y 1.100 kilómetros, vestigios de tales choques.

Los astrofísicos también intentaron determinar el posible lugar de aquella decisiva colisión estudiando las imágenes de la superficie del planeta recibidas por las sondas cósmicas Mariner y Messenger. Resultó que en el ecuador del planeta y en las zonas adyacentes prácticamente no hay cráteres grandes, lo que comprueba la suposición de una inicial rotación síncrona del astro.

Los modelos de computadora sugieren un impacto de un asteroide gigante. La roca espacial habría sido por lo menos de 43 millas (70 kilómetros) de ancho y 550 billones de toneladas métricas de masa, o 1 / 600, 000 del masa de Mercurio, dijo Alexandre Correia, un científico planetario de la Universidad de Aveiro en Portugal.

La evidencia de esta colisión podría incluir la Cuenca Caloris, la mayor cráter de impacto de Mercurio, que coincide con el tamaño previsto, la edad y el lugar del impacto, dijeron los investigadores. “Es el candidato perfecto”, dijo Correia.

Foto de un cráter de Mercurio visto por la nave espacial MESSENGER de la NASA mostrando lo que parece ser un gran crater en el centro, posiblemente una chimenea volcánica, de la cual el material de naranja estalló. (Crédito: Cortesía de Science / AAAS)

El equipo detrás de este nuevo estudio sugiere que un impacto de este tipo puede explicar por qué ciertos huecos pueden ser detectados ahora dentro de la superficie de Mercurio. Las formaciones pueden haber sido causadas por el hielo almacenado que se evaporó cuando el planeta dejó de estar estrechamente ligada con el Sol.

 
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Publicado por en 13/12/2011 en Astronomia, Noticias

 

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